Bulimia viene del griego “bous” (buey) y “limos” (hambre insaciable y gran voracidad). Hace referencia a episodios recurrentes de voracidad o consumo compulsivo de alimentos (atracones) donde es evidente la pérdida de control sobre la ingesta de comida asociada a mecanismos de compensación para evitar la ganancia de peso. Tales mecanismos tienen que ver con el vómito auto-inducido, uso de laxantes (purgantes) y/o diuréticos, ayunos y/o ejercicios excesivos.

Este trastorno es típico que se presente en la adolescencia y la juventud con un promedio de edad de su aparición entre los 15 y los 30 años, y es más común en las mujeres, aunque ya se evidencian casos en los que hombres presentan tales comportamientos.

 

Se reconoce, al hacerse evidentes anomalías como: 

  • Pérdida de comida y dinero.
  • Restos de vómito.
  • Cajas de laxantes y/o diuréticos.
  • Permanecer mucho tiempo en el baño.
  • Comer normalmente, pero tener conductas extrañas luego de la ingesta como querer Pasear solo, ir al baño inmediatamente después de comer, entre otras.
  • Caos alimentario (dietas, ayunos, etc.)
  • Fluctuaciones muy rápidas de peso.
  • Gastos injustificados de dinero.
  • Envoltorios de comida.
  • Comportamientos inadecuados (robos).
  • Conductas auto-lesivas.
  • Desinhibición sexual.
  • Atracones de comida.
  • Sensación de pérdida del autodominio durante los atracones de comida.
  • Preocupación exagerada por la figura y el peso corporal. Las bulímicas están continuamente obsesionadas por su aspecto y trabajan duro para ser lo más atractivas posibles.
  • Síntomas de depresión. Incluyen pensamientos melancólicos o pesimistas, ideas recurrentes de suicidio, escasa capacidad de concentración o irritabilidad creciente.
  • Excesivo temor a engordar.
  • Mantenimiento de al menos un estándar normal mínimo de peso. A diferencia de las anoréxicas, las bulímicas no tienen una figura demacrada que las traicione. Por supuesto, muchas mujeres con anorexia también desarrollaran bulimia.
  • La dependencia a las drogas como el alcohol, la cocaína y las anfetaminas es una característica bastante frecuente entre estas pacientes así como su tendencia a la depresión y a la ansiedad. Además, suelen fracasar en sus relaciones sentimentales.

 

Algunas consecuencias pueden ser:

  • Erosión en los dientes y problemas con las encías son comunes.
  • Retención de agua e hinchazón e inflamación abdominal.
  • El proceso de comer en exceso y luego trasbocar resulta en la pérdida de líquido y niveles de potasio bajos, que pueden causar debilidad extrema y casi parálisis. Los niveles peligrosamente bajos de potasio pueden resultar en ritmos cardíacos peligrosos y a veces mortales.
  • Los incidentes de esófagos rotos debido a los vómitos forzados se han asociado con dificultad aguda del estómago e inclusive con ruptura del esófago o el tubo alimenticio.
  • Las personas con bulimia están propensas a la depresión y se encuentran también en peligro de comportamientos impulsivos peligrosos, como promiscuidad sexual y cleptomanía.
  • Antes de empezar un atracón, la mayoría de las personas se sienten tensas e inquietas, tienen palpitaciones o empiezan a sudar.
  • Durante el atracón sienten una sensación de libertad; se desvanece la inquietud o la preocupación que tenían y ya no tiene pensamientos inquietos ni negativos.
  • Si decide vomitar puede que asocie su disminución de tensión con el acto de vomitar. Al final del atracón, se sienten menos tensas e inquietas, pero puede que no se sientan a gusto consigo mismas por lo que han hecho a sus cuerpos. Puede que se sientan culpables por inducirse el vómito y teman que el atracón pueda causarles una ganancia de peso. Esto, a su vez, puede conducirles a más inquietud y tensión, con el resultado de que empiecen a comer vorazmente de nuevo. Se establece un círculo repetitivo y nocivo. 
  • Si la persona bulímica no puede aliviar su inquietud y tensión, por ejemplo, si le interrumpen o descubren cuando está comiendo, su comportamiento puede cambiar hacia la agresión, la ira o la agresión.